La CNTE, AMLO, y lo que viene

RICARDO ROJO

No es exagerado decir que hoy y los próximos días rumbo al 29 de octubre, día en el que se realizará el último Foro de Consulta sobre Educación organizado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), serán decisivos en la política educativa sexenal del país y en las relaciones diplomáticas entre la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el nuevo gobierno.

Las señales agresivas del presidente contra la CNTE, tras la justificada protesta de los maestros democráticos del estado de Guerreo, encendieron la alerta en la Coordinadora, por lo que el 13 de octubre en su Asamblea Nacional de Jalapa, Ver., respondieron a AMLO con contundentes acuerdos que rechazan sus declaraciones y las comparan con las declaraciones del gobierno de Peña Nieto. Llaman al diálogo directo con AMLO.
Califican los Foros Educativos como “una farsa” y deslindan a la Coordinadora de los diputados federales que se abrogan su representatividad. Los acuerdos convocan a fuertes movilizaciones: 29 de octubre en la ciudad de Oaxaca, para dar a conocer un nuevo posicionamiento político y en los estados el 3 de noviembre para boicotear la evaluación punitiva (Acuerdos de la ANR de la CNTE, 13/octubre/2018).

Bajo esas circunstancias, la CNTE inició sus trabajos rumbo al congreso nacional (CDMX, 26, 27 y 28 de octubre), con un documento orientador que debe leer con detenimiento Andrés Manuel López Obrador, sus colaboradores más cercanos y por “la mafia del poder” si quieren recomponer sus relaciones con la CNTE.

¿Qué dice la CNTE? ¿Qué acordará en su próximo congreso nacional?
Caracteriza al nuevo gobierno como un gobierno “de corte burgués”, que aprovechó la inconformidad popular en las elecciones, pero que tendrá dificultades para cumplir sus promesas “por los compromisos asumidos con los empresarios y gobiernos dominantes”.

Reivindica la vigencia de la lucha de clases, pues el programa del próximo gobierno no toca para nada las fibras esenciales del capital y tuerce las tesis marxistas de la economía política al sostener que la corrupción es la base de las desgracias del pueblo trabajador y no la explotación de la clase burguesa sobre la clase proletaria y no se compromete “a echar abajo las reformas estructurales (…) y a orientar la aspiración democrática del pueblo hacia la construcción de un nuevo proyecto de nación con libertad, igualdad, justicia y democracia verdaderas.”

Alerta que la clase política dominante y la oligarquía nacional y extranjera, no ven a AMLO “como un peligro para sus intereses y le aplauden”, se alían a él y que su programa de “reconciliación nacional” tiene como propósito “suavizar” las protestas contra la mafia del poder, aprovechando “el contundente respaldo” del pueblo en las urnas.

Analiza que “la manipulación” de los ciudadanos “será temporal”, porque no se puede borrar por decreto las leyes de la dialéctica materialista y como consecuencia, el pueblo y sus organizaciones democráticas, deben prepararse para enfrentar “a los grupos reaccionarios del país que se han adelantado en sus pretensiones de mantener su condición de privilegio en complicidad con los funcionarios del gobierno de AMLO, incluido él mismo”.

La táctica y la estrategia trazadas por la CNTE es la construcción del Frente Único de Lucha (FUL) donde se unan todos los sectores democráticos y sea la palanca para exigir el cumplimiento de todas las promesas de campaña, en el centro, la abrogación de la reforma educativa y todas las reformas estructurales.
La CNTE declara en su documento que continuará su lucha de combate al charrismo sindical “llámese como se llame” y la exigencia de “construir una propuesta educativa que responda a los intereses de la clase trabajadora y el pueblo” de México.

Y concluye que en su próximo congreso nacional va a aprobar un plan de acción “para obligar al gobierno de AMLO –quien ya ejerce el poder desde el 2 de julio- a que cumpla con la demanda de abrogación total de la mal llamada reforma educativa, liberación de todos los presos políticos del país” con la movilización en las calles, incluso “antes del 1 de diciembre”.

La CNTE no busca la confrontación con el nuevo gobierno. Es en el mismo equipo de AMLO donde se fraguan los planes provocadores y pretenden una ruptura que sólo beneficia a la mafia del poder.

AMLO debe reconocer que la CNTE ha puesto los perseguidos, los golpeados, los encarcelados, los desaparecidos, los cesados, los muertos, los miles y miles de maestros y maestras en las calles para defender la educación pública. Aún estamos a tiempo de reencontrar los caminos del diálogo entre iguales, como debe ser entre los que se reclaman luchadores sociales.

Estamos a tiempo de retomar viejos discursos, como el que AMLO expresó en paseo de la Reforma, el 26 de junio de 2016 tras la masacre de Nochixtlán: “La mayor irracionalidad es querer mantener la política económica actual antipopular y el régimen de corrupción e impunidad con manipulación y violencia. Eso se llama dictadura”, (…) “es el rostro que se asomó y se muestra frente al movimiento magisterial y eso fue lo que se dejó ver e hizo sentir con terror en Nochixtlán. ¡Detente gobierno autoritario!, ¡deténganse halcones del régimen!, ¡no vamos a permitir la dictadura y el autoritarismo en México!”
La CNTE entregó a AMLO su solicitud al diálogo, en agosto durante el Primer Foro. La CNTE no es la provocadora. AMLO tiene la palabra.

ricardorojo7819@yahoo.com.mx

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