El nuevo amor de Elba Esther

La conducción formal del Sindicato Nacional de Trabajadores de Educación (SNTE) está en disputa. Una fracción intenta mantenerse en el poder, la otra recuperarlo. Ambas fracciones tienen en común su formación priísta. Su mandato al frente del SNTE, fue de control o represión de la disidencia magisterial, de sumisión o contubernio con las políticas educativas del régimen. Jamás en defensa de los derechos de los trabajadores de la educación de México.

Es una aparente pugna. Los dos grupos controlan espacios del sindicato: el de Elba Esther Gordillo Morales (EEGM) y el de Juan Díaz de la Torre (JDT). La pugna tomará otro rumbo cuando el nuevo presidente -que ha pactado con ambos bandos- asuma las riendas del poder. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su equipo, conformado por Olga Sánchez Cordero, Esteban Moctezuma y Zoé Robledo, están en medio de la disputa.

Arturo Cano (La Jornada, 23/noviembre/2018) reveló que AMLO operó todo. Desde la liberación de Elba Esther Gordillo, sus apariciones públicas, sus declaraciones en los medios, para que recuperara el control del SNTE, como parte de El Pacto de Polanco a cambio de obtener su apoyo para ganar la presidencia de la república.

Amor con amor se paga. AMLO y sus embajadores pactaron con Elba Esther -en el departamento de Polanco donde la Gordillo cumplía su reclusión domiciliaria- sus servicios mafiosos de operación electoral a cambio de varias demandas. Y están cumpliendo con EEGM. La liberaron, le perdonaron su estela de corrupción, le permitieron salir a cuadro de TV al mismo tiempo que AMLO se reunía en palacio nacional con Peña Nieto, alientan sus planes con el apoyo del próximo secretario de educación, permiten que Maestros por México recorra el país para reorganizar sus filas, la apoyan con negociaciones secretas entre charros para intentar un arreglo cupular y luego obligan a JDT a renunciar al cargo y dejar en su lugar a un viejo operador Gordillista. Los mensajes de respeto a las autonomías sindicales, son una farsa.

Para el nuevo gobierno las cosas no pueden ser de otra manera. Necesitan controlar -incluso recurriendo a los viejos métodos oficialistas- al SNTE y a todo el movimiento sindical y social en aras de garantizar gobernabilidad a los inversores extranjeros. Que nos quieran ver la cara de perplejos, se equivocan.

La aparente pugna se dirimió con un arreglo charro, en esas reuniones secretas promovidas por el presidente electo. Elba Esther presionó, “quería todo”, su “reivindicación histórica”, mientras que Juan Díaz solo ofrecía “que el asunto se resolviera en tribunales” y que “10 dirigentes del grupo elbista (Maestros por México) se incorporaran a la dirección actual del SNTE”. Al final, llegaron al acuerdo de que ninguno de los dos figurara en la dirección y en su lugar poner al charro Alfonso Cepeda.
La disidencia magisterial anticharra, en gran medida aglutinada en las filas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), tiene ante sí un escenario que exige contar con un plan de acción concreto que oriente tácticamente a las bases para que sean éstas -y no los líderes sindicales charros- las que tomen el poder en todas las secciones del sindicato. La CNTE, para derrotar a los grupos charros, debe llenar ese vacío organizativo que dejó pendiente su reciente congreso nacional y darle un rumbo seguro a su lucha.

El 23 de noviembre de 2018, la CNTE “exhorta al magisterio nacional, a que desconozca a las dirigencias seccionales impuestas…”. Por la experiencia acumulada en 39 años de lucha, la clave del triunfo está en que la CNTE pase a la acción al ponerse al frente de la pelea. Jalonar a todos los contingentes del país en apoyo de aquellos núcleos disidentes con poca fuerza para que se sientan protegidos y se atrevan a luchar. La Dirección Política Nacional de la CNTE debe plantearse la construcción de un plan estratégico, de un plan cuyos planteamientos sumen las voluntades de miles de maestros que buscan sacudirse el control del sindicalismo charro y de las políticas educativas neoliberales.

Cuando la Dirección de la CNTE convoca a los maestros “a no perder de vista el objetivo primordial para lograr la democratización del país, de la educación y de nuestro sindicato”, deja de lado que para el logro de ese objetivo, los maestros necesitan de herramientas políticas y de un plan estratégico.

En otro artículo señalé que la CNTE cometió un grave error en aquella grandiosa movilización de la primavera de 1989. Carlos Salinas era presidente de la república y usó la fuerza de la CNTE para eliminar al entonces cacique del SNTE, Carlos Jonguitud Barrios, para imponer en su lugar a Elba Esther. El error de la CNTE fue no dar el paso para apoderarse del SNTE o por lo menos de una buena parte del comité nacional.

Los maestros del país aún están a tiempo de alcanzar sus objetivos, si logran pasar a la acción organizada y eliminar de su pensamiento las ideas que le inculcan que, con el cambio de presidente, todo está resuelto. Los maestros de México deben participar activamente para que la CNTE retome el rumbo de la lucha en estos momentos trascendentales de la vida nacional y no sea simple testigo de la nueva telenovela que ya se escribe y que pronto aparecerá por las pantallas de Televisión Azteca, donde Andrés Manuel López Obrador será el nuevo amor de la maestra Elba Esther.

Ricardo Rojo

ricardorojo7819@yahoo.com.mx

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