Democracia interrumpida

Hace una semana, anticipamos la discusión sobre la reforma en materia educativa en la Cámara de Diputados. Tres meses después de que el Presidente presentó su iniciativa y tras largas semanas de discusión pública y negociaciones entre todos los partidos y con representantes del Poder Ejecutivo, había llegado el momento de la verdad: su discusión y modificación en comisiones seguido por el voto en el Pleno (y de allí al Senado de la República y después a los estados).
Pero una semana después, nos encontramos en la misma situación, esperando que hoy se pueda retomar el tema. ¿Por qué el proceso legislativo se detuvo?
Sin sorprender a nadie, miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación(CNTE) llegaron a la Ciudad de México a impedir el trabajo del Poder Legislativo. Exigían diálogo con legisladores, así como con el Ejecutivo, argumentando que no estaban de acuerdo con la propuesta de reforma y que tampoco habían sido tomados en cuenta en su elaboración.
El dictamen de reforma publicado el 14 de marzo detalla, en 539 páginas, los distintos momentos de diálogo y participación para llegar a la propuesta.
Entre el 6 y el 16 de febrero, se llevaron a cabo siete audiencias en la Cámara de Diputados, la primera para escuchar a docentes y representantes sindicales. Este evento privilegió la voz de la CNTE: 18 de los 29 ponentes (62 por ciento) fueron representantes de dicha agrupación, incluyendo al ex líder de la sección 22. Miembros de la CNTE también participaron en la audiencia de escuelas normales y enviaron propuestas al grupo de trabajo de la Comisión de Educación.
De las seis reuniones reportadas entre la presidenta de la Comisión de Educación y organizaciones magistrales y sociales en 2019, tres (50 por ciento) fueron con grupos de la CNTE. Esto, añadido al hecho de que 19 de los 33 diputados en la Comisión de Educación fueron miembros de este grupo sindical, hace que tal vez la CNTE sea el grupo que más voz ha tenido en la discusión sobre la reforma.
El gobierno actual busca —acertadamente— salir de las malas prácticas del pasado y promover una cultura de participación y equidad. Pero, cuando los funcionarios de más alto nivel premian a los que optan por la toma ilegal de calles y oficinas públicas con reuniones y “acuerdos”, ¿cuál es el mensaje para los demás ciudadanos sobre nuestra participación en los espacios formales de la democracia? Para los 100 mil que asistimos a los foros por un Acuerdo Educativo, para los 65 mil que subimos propuestas a la plataforma oficial, para los mil que solicitamos participar en las audiencias públicas, o para los 435 que registramos nuestras propuestas ante la Cámara de Diputados, ¿nuestro esfuerzo y compromiso con jugar por las reglas hacen que nuestras voces cuenten menos?
La propuesta de reforma establecería el derecho de la población joven a la educación ciudadana. confiamos en que nuestros gobernantes sean el ejemplo más claro de lo que significa esto.

Directora General, Mexicanos Primero
@jennodjod
Categories: Opinión

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