La CNTE y la lucha por la abrogación de la reforma educativa

Durante los días 20 y 21 de marzo de 2019, las inmediaciones del Palacio de San Lázaro y del Senado de la República, fueron rodeadas por trabajadores de la educación aglutinados en la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), principalmente de la sección XXII de Oaxaca. La CNTE se movilizó para exigir que el poder legislativo diera cumplimiento efectivo al compromiso del Licenciado Andrés Manuel López Obrador respecto a la abrogación de la mal llamada reforma educativa.

La acción de la CNTE, llevó al presidente de la República a canalizar el diálogo con las Secretarías de Gobernación y de Educación Pública, mientras que el Poder Legislativo pospuso el proceso, en el que se avalaría el dictamen de la Comisión de Educación y puntos constitucionales, hasta que fueran escuchados los planteamientos y las propuestas de la Coordinadora Nacional.

El accionar de la CNTE y la participación, en su mayoría, de las bases del magisterio oaxaqueño, cuando se define el destino de la reforma educativa Peñista, dio pie a cuestionamientos sobre el estado de la unidad de la Coordinadora Nacional y la posición que juegan las dirigencias de los distintos contingentes.

A lo largo de 39 años de existencia, la conducción de la CNTE no ha recaído en las espaldas de un solo contingente; cada uno de ellos ha pasado momentos y etapas de algidez y reflujo que han limitado su accionar. A pesar de ello, la CNTE ha sobrevivido al “vendaval neoliberal” y ahora, frente a un gobierno que se llama a sí mismo democrático y nacionalista, sus principios rectores y sus demandas estratégicas mantienen más vigencia que nunca.

De 2013 a la fecha, la lucha del magisterio democrático nacional por la abrogación de la mal llamada reforma educativa y contra las reformas estructurales en su conjunto, se ha expresado de una y mil formas a lo largo y ancho del territorio nacional, siendo determinadas por las condiciones políticas y organizativas de cada sector magisterial.

Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Tabasco, Veracruz, ente otros, han sido escenarios de una abierta lucha política donde la persecución, el hostigamiento y la represión masiva y selectiva han traído como consecuencia: decenas de maestros y padres de familia detenidos por motivos políticos, desaparecidos y asesinados.

En entidades, donde el accionar político de las bases es incipiente, la ruta jurídica ha dado lugar a la unidad, a la organización y a la protesta callejera como mecanismo útil para enfrentar al charrismo sindical y descubrir el carácter de clase del sistema político y económico del país.

Con el reciente triunfo, que representó el accionar de la CNTE al detener temporalmente el avasallamiento legislativo, aún no se garantiza que sea abrogada en su totalidad la mal llamada reforma educativa, sus tres leyes secundarias y toda la normatividad que de ellas emanan. En este momento, la CNTE se plantea en su lucha que el Estado garantice el derecho del pueblo a recibir educación pública, laica, científica, gratuita y obligatoria en todos los niveles educativos y que respete plenamente todas las conquistas laborales adquiridas por los trabajadores de la educación.

La defensa del carácter público de la educación, así como la democratización del sindicato y del país, no son tareas sólo de los trabajadores de la educación en general o de la CNTE. Es urgente reagrupar a todas las fuerzas del movimiento sindical, campesino, estudiantil, popular, así como a los artistas e intelectuales progresistas y revolucionarios para construir un polo de unidad de la clase trabajadora que vaya desbrozando el camino y haciendo a un lado la cortina de humo tendida por la llamada 4ª Transformación.

El Congreso Nacional Extraordinario de la CNTE, a realizarse del 5 al 7 de abril de 2019 en la Ciudad de México, tiene la responsabilidad de diseñar una ruta clara para que el magisterio democrático nacional juegue un papel determinante en la construcción del Modelo Educativo que nuestro país necesita. Debe convocar a las distintas fuerzas del movimiento popular del país para que, paralelamente al avance en la abrogación total de la mal llamada reforma educativa, se vayan sentando las bases para construir el Frente Único que le ponga freno a la política de continuismo neoliberal, porque la señora lucha de clases no nace ni muere con la abrogación de la reforma educativa pues ésta es sólo una batalla en el objetivo estratégico de ganar la guerra.

El Foro de Denuncias “Por la defensa de la Educación Pública, la Vida, la Libertad y los Recursos Naturales”, convocado por el Movimiento Magisterial y Popular de Chiapas, realizado el 16 de marzo de 2019 en Tuxtla Gutiérrez, así como el abierto apoyo del pueblo y la clase trabajadora a la lucha magisterial, es ejemplo de la unidad que debe construirse de cara a los combates que se avecinan.

Entre tanto, la movilización en la Ciudad de México en el marco del proceso legislativo es una tarea que ningún trabajador de la educación debe soslayar. Cada contingente, debe ser capaz de sacarle provecho a las condiciones particulares para contribuir al fortalecimiento de un único ejército de los trabajadores.

La consigna de: “Si la mal llamada reforma educativa no se abroga en la ruta legislativa, los trabajadores de la educación, los estudiantes y el pueblo en general lo haremos en las calles”, debe ser una acción práctica, no sólo una declaración política.

ricardorojo7819@yahoo.com.mx

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